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jueves, 9 de abril de 2009

La Gran Pared

–I Tzan, Nĭ hăo má? ¿Cómo va?
–Lăoshī, Nĭ hăo, Nĭ hăo! Hoy, poco gente.
–Sí, hoy día feriado.
–Shì a! Feriado, ashí dice bào, diario: día Santo... Yo necesita hacé pregunta a vo... ¿Puede?
–Sí, claro. ¿Qué pregunta?
–¿Qué dice de “muro” santo Isidro y santo Fernando?
–Ee... bueno: muro es una pared grande, muy alta, ¿entendés?
–Shì a! Como Gran Muralla nosotro en China.
–No tan grande, pero sí... como la Gran Muralla, digamos “Gran Pared”.
–Pero Gran Muralla, en China, para muy antiguo cuida toda gente de enemigo manchú y mongol... Muchio malo, eyo. Muchio ladrón. Otro rén, gente distinto. Acá mismo gente, duí le? ¿Cierto?
–Bueno, sí. Todos argentinos, misma gente.
–Yo no comprende. Si misma gente, ¿para qué hace Gran Pared en calle?
–Eeee... bueno, mirá: un lado, gente rica. Otro lado, gente pobre... Gente rica dice que gente pobre, peligrosa. Entonces, los ricos hacen una Gran Pared para que no puedan pasar los pobres. ¿Entendés?
–Ayáaa! Así, yo entiende. Rico, lado bueno de pared. Pobre, lado malo de pared, “pelicoroso” para gente bueno, dice jefe gobierno Posse, santo Isidro.
–Bueno, sí... más o menos, dice eso, pero no es como dice.
–Primo de mío vive santo Fernando dice igual que vo... Primo dice: jefe Posse no dice palabra verdadera.
–¿Ah, sí? ¿Tu primo vive en San Fernando?
–Òu! Shì a! Primo de mí tene Súper en santo Fernando. Él iba a rompe Gran pared con vecino argentino de hantong, de barrio. Él dice: ¡No justo! ¡No separa hantong de rico de hantong de pobre! Gente queja, ¡no hace Gran Pared! Hén hăo!
–Ah, qué bien. Primo tuyo está en contra de la discriminación.
– Ayá! Bú dui, vo, equivocado. Él no quere que roba a rico.
–¿Quéee? ¡Ay, I Tzan! A veces no te entiendo...
–Òu! No, nononono... Él dice: rico, compra muchio. Pobre, compra poco. Pone Gran Pared, él no vende produto ni rico, ni pobre...
–¡Ah! ¡Mirá vos! Interesado, tu primo.
– Ayáaa! Bù. No, nononono... Él dice: otro lado Gran Pared, queda Carrefú... produto guì, mucho caro. Primo de mí dice: pobre, no compra produto, primo pierde cliente y Carrefú roba rico! Bù hăo! ¡Muchio malo para todo gente eso!
Xiéxie

I Tzan

martes, 7 de abril de 2009

Intercambio

Zâo!
Yo mira entra Súper amigo argentino Lăoshī. El saluda con mano y dice:
–Nĭ hăo ma, I Tzan? –él siempre habla elegante, mucho respeto con mí.
Yo espera que amigo Lăoshī va y compra produto. Yo va a caja especial para que él no tiene que esperar mucho en cola.
– Nĭ hăo, Nĭ hăo... –dice yo. También saluda, pero no tan elegante.
Yo piensa que tiene que preguntar algo amigo de mí.
–Lăoshī –dice, no fuerte, para que no escucha nadie que yo habla–. Yo tiene que hacerte pregunta.
–¿Ahá? Bueno, sí. ¿Qué pregunta? Dale...
–¿Vo lee diario todo día?
–Bueno, no todos los días pero sí, leo el diario.
–¿Vo lee noticia acuerdo Argentina y China? –yo muestra diario argentino y diario chino.
–¡Ah, sí! –dice él. Hombre mucho sabio, él sabe todo–. ¿Qué querés saber I Tzan? –pregunta voz muy fuerte.
–¡Sggggghhh! –dice yo, con dedo en boca y acerca a él.
–¿Qué dice acuerdo que
firma con banco central China presidenta Kichna Tai Tai?
–¡Uuuu! A ver, cómo te lo explico –dice amigo Lăoshī. Cuando él explica algo, yo no olvida–. Mirá: –yo mira a él-. Argentina vende a China comida. Soja, trigo, carne ¿ves?
–Shì a! –yo sé eso. Primo de mí en vacacione compraba muchio produto argentino. Primo cocinerlo, Li tambén compraba muchio produto argentino para cocina.
–Bueno... Pero China también vende a Argentina...
–Òu! Computadora, DVD, cámara foto...
–Hén hăo! Muy bien... ¿Y con qué compra y vende?
–¿Con dola de Měigguó?
–Eso mismo, con dólares americanos. Hasta firmar acuerdo, China y Argentina se compraban y vendían en dólares.
–¿Ahora no má dola?
–No, I Tzan. Ahora china abrió crédito a Argentina por muchos miles de millones de Qián...
–Acá dice “Yuan”, yo lee. No bien “Yuan”. Es como vo dice. Vos sabe todo.
–Bueno, sí, eso. Qián chino y peso argentino es dinero para poner precio a lo que compran y lo que venden... Dŏng Búdŏng? ¿Entiendes?
–Òu! –dice yo y rie–. Muy bueno. Peso acá o en China mismo. Quián en China o en Argentina mismo. Bù nán, no difícil.
–¡Eso es! –dice amigo mío. Yo abre caja, saca mucho réimimbí que tiene guardado. Yo muestra amigo.
–¿Y ese dinero, I Tzan?
–Réimimbí, Quián, mismo cosa. Usa en China...
–¡Ah! Réimimbí, dinero de pueblo, dinero de gente.
–¡Ayáaaa! Vo sabe todo, vo mucho inteligente.

Viene señora cliente a caja pone produto en mostrador. Yo empieza marca producto. Mucho. Carrito lleno.
–¿Cuánto es, che? –pregunta señora cliente.
–Dos Cento die con ciencuenta –dice yo, muestra número en máquina.
Señora da un billete cien peso y otro billete cien peso y otro billete cien peso. Tres ciento peso.
–No tengo cambio, che... ¿Me cambiás, che? –dice señora. Ella también papa en boca.
Yo abre caja y guarda tres ciento peso argentino. Saca réimimbí, piensa en cabeza y cuenta cincuenta y do réimimbí y Lìngquiàn, cambio pequeño, alguna moneda.
Da a señora clienta.
Señora cliente mira réimimbí. Ojo abre muchio grande. Yo asusta. Ojo parece sale fuera.
–¡Pero! ¿Qué es esto? –dice, voz muy fuerte– ¿Qué me das? ¡Dame el vuelto en pesos! –dice. Ella enojada muchio. Muchio enojada, Shì a!
Yo mira y piensa viejo proverbio: “Mujer para hombre: Tigre”.
Yo mira feo a ella. Yo muestra diario a ella y dice:
–Qĭng kán Wŏ! ¡Mira esto! ¿Vo no leé? –muestra diario Clarín argentino.
Ella mira diario. Ojo sale má fuera. No entiende. Señora cliente muy enojada. Ella habla muy fuerte, mueve mano. Sacude cabeza. Ella entra zorro y hace ella vuelve ma-ma-ju-ju, loca. Ella grita que quere Zhăoquiàn, quere cambio. Yo tene miedo ella enferma y muere en Súper.
–¡Ayáaa! –dice yo. Busca peso argentino y da cambio.
Chico de envío domicilio carga bolsa. Mira a mi. Mira a señora. No abre boca.
Señora va afuera, muy malo ella. Enojada. Mira feo a mí.
–¡Estos chinos son todos estafadores! –grita señora y va fuera, cabeza levantada, mal gesto. No elegante–. ¡Y seguro que venden barato porque la mercadería es robada!
Yo mira réimimbí en mano y mira amigo de mí. Él ríe.
–¿Sabe qué? –dice yo a amigo de mí argentino–. Zhăoquiàn, de cambio...
–Intercambio, I Tzan, In-ter-cam-bio... –dice Lăoshī. El sabe todo.
–Mismo cosa... Da cambio, Intercambio, eso de China-Argentina, no va bien. China acepta peso. Yo acepto peso. Argentina no acepta réimimbí. Señora no acepta réimimbí. Shéi zhīdào?, ¿entiende? ¡Eso no justo!
¡Argentina debe mucho déficit a China! –yo piensa, pero no dice a amigo argentino.
¡Yo enojado con presidente Kichna Tai Tai! ¿Qué negocio hace?
Xiéxie

I Tzan

sábado, 4 de abril de 2009

¡Paga déficit!

Yo –I Tzan–, tiene amigo argentino cliente que aprende chino en escuela Sin Heng, calle Mendoza. Amigo mío argentino habla poco chino, pero bien. Yo respeto mucho amigo argentino. Yo habla mucho con él. Él, Lăoshī, maestro mucho inteligente. Mucho culto.
Yo leer diario (bào) que Argentina debe plata a Zōngguó. Mucho Quiàn dólar. Yo dice amigo mío:
–Año 2008, año de suerte para China. Bā, ocho, número suerte para paisano mío. Dice diario que 2008 año “milagro chino”. Milagro bueno para China. Malo para Argentina.
Antes, China debía Argentina mucho Quiàn. Ahora, Argentina debe china mucho Quiàn.
–Ajá... ¿Cuánto? –pregunta amigo argentino.
–Quiniento treinta y siete millón dólares mucho Quiàn. I Tzan no sabe contar tanto número. En China no tanto número. Único número grande en China, para contar mucha gente.
Entra clienta señora a Súper.
Compra Kĕle (Cola Cola), Kāfēi (café), Hóngchá (té rojo), Shuĭguŏ (fruta), Miànbāo (pan), Jī (pollo) Hóng pútao jiŭ (vino tinto, jugo de uva roja).
Viene caja.
–¿Cuaaanto es, ché? –pregunta.
Yo no entiende qué ella dice cómo ella habla. Ella parece tiene siempre papa en boca.
(Ella siempre mira feo a chino. Ella habla mal de chino. Cree que chino no entiende. Yo escucha pero no dice nada. Ella discrimina chino. Yo denuncia otro día).
–Duōshăo? –traduce único argentino amigo mío.
Cuenta en máquina dice cuarenta y siete peso dos centavo. Mucho difícil decir en chino. Lector no entiende.
–¡Ay! –dice señora clienta–. Te debo los dos centavos, che... no tengo.
Yo no aguanta que señora dice.
–¡Paga! –digo yo, voz fuerte–. ¡Argentina ya debe mucho a China!
Señora clienta primero asusta. Después, enoja mucho. Ella ofende-mal.
Amigo argentino que aprende chino sonríe, mueve cabeza.
–I Tzan, ¿qué entendiste? –pregunta.
–Dos centavo y dos centavo, y mucho dos centavo... como señora, hace déficit para China en tiempo crisis –digo yo–. ¿Yo equivocado?
Xiéxie

I Tzan